El crecimiento de la pandemia ha sido muy rápido. El 27 de septiembre, teniendo en cuenta los casos de los siete días anteriores, el continente era la tercera región más preocupante del mundo, después de América y el sur y sudeste asiático. En ese momento, los casos en Europa alcanzaban el 21% del total; el 11 de octubre era del 31%; el 1 de noviembre superaron el 50%, siendo los europeos el 10% de la población mundial. “Europa es nuevamente el epicentro de la pandemia”, dijo Hans Kluge, director de la oficina europea de la OMS. En esas declaraciones advirtió que “las hospitalizaciones han alcanzado niveles no vistos desde la primavera durante la primera ola, con 10 por cada 100.000 personas hospitalizadas en un tercio de los países”. También advirtió que “la mortalidad aumentó un 32% en la región en una semana” y que, como “los sistemas de prueba no lograron mantener el ritmo, la positividad supera el 5% en la mayoría de los países”. Este último indicador muestra el porcentaje de análisis que detectan un caso positivo. Cuanto menor (se estima que su límite aceptable es del 5%), significa que hay mayor control epidemiológico del virus.


