El continente cruza los dedos esperando algún efecto de las drásticas medidas adoptadas recientemente. “La pregunta clave que muchos países se hacen es si promulgar o no el confinamiento total”, admite Kluge, aunque tanto la OMS como el Centro Europeo para el Control de Enfermedades creen que este debería ser el último recurso, porque, además de daños psicológicos, económicos y sociales, la llamada fatiga pandémica de la población puede agravarse, con la consiguiente pérdida de su cooperación.

Además, la palabra confinamiento (encierro, en inglés) se interpreta de manera diferente en cada país. En España, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, señala que muchos países europeos que dicen estar promulgando confinamientos están, en la práctica, adoptando medidas aún menos estrictas que algunas regiones españolas, con limitaciones de movilidad y cierre de establecimientos, aunque las escuelas permanecen abiertas, por ejemplo.


