
La patronal de empresarios CEOE advierte de que un pacto no arreglaría todo de un plumazo. “Todo parece indicar que, de culminar las negociaciones de una forma exitosa, el contenido del acuerdo sería modesto o de baja calidad en comparación con otros acuerdos comerciales suscritos por la UE, incluso con otros terceros países más lejanos”, lamenta.

Aun siendo una parte relevante de la ecuación, los problemas van más allá de los aranceles entre la UE y el Reino Unido, que quedarían suprimidos si hay fumata blanca. A la espera de conocer la letra pequeña, a la patronal le preocupa la poca ambición en capítulos como la contratación pública, la prestación temporal de servicios, la homologación de títulos de profesionales (por ejemplo, ingenieros, técnicos y arquitectos), la convergencia regulatoria, las barreras técnicas al comercio, las normas sanitarias y fitosanitarias, la propiedad intelectual o la normativa de competencia.
“Las implicaciones una vez concluido el periodo transitorio a las 00.00 horas del próximo 31 de diciembre serán negativas para las empresas españolas haya o no haya acuerdo”, añade la patronal. “De manera inmediata, los exportadores podrían afrontar cuellos de botella en la frontera, y que se genere, sobre todo entre las pymes, confusión en la gestión de los documentos para exportar bienes”, alerta la CEOE.

