Golpe al turismo

El Brexit ha devaluado la libra esterlina, rebajando el poder adquisitivo de los británicos, y dado que el Reino Unido se juega más que cada uno de sus 27 exsocios por separado, un descarrilamiento del acuerdo ahondaría en la crisis de su divisa. Ese impacto, unido al retroceso de la economía británica por la tormenta perfecta de pandemia y Brexit, a la mayor incertidumbre sobre la recuperación, y a las dudas sobre las conexiones aéreas entre el Reino Unido y la UE, podría trasladarse al turismo. Y ahí España se juega mucho. El Reino Unido es el principal mercado emisor, con el 21% de las entradas totales en 2019 y un 19% del gasto. En total, más de 18 millones de británicos visitaron España el año pasado.

Fuera del maná viajero, las exportaciones españolas de servicios no turísticos supusieron en 2019 un 11% del total. En este ámbito, destacan las ventas de servicios de telecomunicaciones y financieros, sectores en los que Telefónica, el Banco Santander o el Banco Sabadell están bien asentados.

