
Pese al enorme aumento del uso de Internet en los últimos meses por el traslado a los hogares de buena parte del trabajo y la educación, las redes mundiales han resistido con nota la prueba. Pero, precisamente por esa mayor dependencia de los servicios digitales, cualquier fallo como el experimentado hoy por Google provoca una perturbación mucho mayor en el desarrollo de la actividad económica y en las actividades cotidianas.

