
De todos modos, a las empresas les está costando afrontar este nuevo escenario, pues pierden la percepción del espíritu colectivo de su plantilla. Fernández Jaria suele hacer una radiografía emocional con aplicaciones de autodiagnóstico. Cada empleado marca en su teléfono, de forma anónima, cómo encuentra cada día entre las distintas opciones de color, desde el aburrimiento y la rabia hasta la felicidad. “Si cree que el 70% de sus empleados está deprimido o deprimido, entonces tiene un problema, ¿verdad?”

