
La propuesta del Gobierno de prorrogar el estado de alarma por un período de seis meses no aclara del todo la naturaleza de la iniciativa, elemento clave para evaluarla. Si se trata de una decisión basada en evidencia científica, la mera idea de negociar y regatear plazos recuerda mucho a esa votación sobre si el cambio climático existe o no. Ahora bien, siendo este el motivo de la medida, se deben presentar los datos, testimonios y testimonios de los peritos que testifiquen de ella. No basta con decir que se basa en la opinión de los técnicos, sino en justificarla, creerla y comunicarla como tal. Y la pregunta siempre quedará: por qué seis meses, y no hasta que se alcancen ciertos indicadores objetivos que muestren que la curva de contagio se ha duplicado.

