“Muchas de las razones por las que España se ha visto tan afectada probablemente también desembocarán en una lenta recuperación en 2021 y más allá. Es poco probable que el sector turístico se recupere por completo en 2021. Y la alta proporción de pequeñas empresas los servicios conducirá a un fuerte aumento de las quiebras y despidos. De hecho, un trabajo reciente del BCE muestra que uno de cada siete (14%) trabajadores españoles está en empresas en riesgo de quiebra, que la mayor proporción en la Eurozona. En comparación con los niveles anteriores a la crisis, la tasa de desempleo ya aumentó en 2,5 puntos porcentuales hasta el 16,3% en el tercer trimestre, y esperamos que suba al 17,5% en el transcurso de 2021”, según destaca el informe de ING.

Además, el portentoso déficit estructural y la elevada deuda pública que venía arrastrando España antes de la crisis del covid-19 complican la puesta en marcha de grandes planes de estímulo fiscal. “De hecho, algunos políticos temían que la Comisión Europea endureciera su posición sobre las reglas presupuestarias y que, eventualmente, los inversores castigarían a España con mayores costes de endeudamiento. Un trabajo del think tank Bruegel muestra, de hecho, que las medidas fiscales actuales en España son limitadas en comparación con otros países muy afectados, como Francia e Italia. Creemos que los mismos problemas se mantendrán en 2021. Para obtener más apoyo fiscal, España está mirando hacia Europa”. Será importante que se sigan flexibilizando las reglas fiscales europeas y que la ayuda de los fondos llegue cuanto antes y se use de forma inteligente.

Hasta aquí ING. Otro de los bancos que deja mal parada a la economía española es Bank of America Merryl Lynch (BofAML). La firma americana ha empeorado una décima sus previsiones de crecimiento para el PIB de España en 2021, cuando espera que aumente un 4,5%, tras hundirse un 11,3% este año por la pandemia. Para el 2022 anticipa un crecimiento del 3,7% del PIB.

