
Luke Hutchinson, un hombre de 44 años de Utah que también participó en las pruebas de Moderna, se sintió mal durante un par de días después de la primera inyección. Unas horas después de recibir la segunda, permaneció postrado en la cama con temblores, escalofríos, un terrible dolor de cabeza y falta de aire. Durante cinco horas, su temperatura estuvo por encima de los 37,7º C.

Respecto a los ensayos de Pfizer, Carrie, una estadounidense de 45 años, también sintió efectos secundarios, aunque ya desde la primera dosis. En su caso, empezó a sentir fiebre, dolores de cabeza y malestar en general, como si de una gripe se tratara. La situación se intensificó con la segunda dosis, aunque admitió que no fue “nada destacable”. Por su parte, Glenn Deshields, procedente de Texas y de 44 años de edad, comparó los efectos secundarios de la vacuna de Pfizer con una “fuerte resaca” después de una noche de fiesta.

