Tendencia en Europa

La decisión de subir o no el SMI, además, es exclusiva del Gobierno, ya que la norma solo obliga a una consulta con los agentes sociales. Desde el Ministerio de Trabajo enmarcan la voluntad de elevar el salario mínimo dentro de la tendencia que han establecido otros países como Alemania o Francia, y que conforman ese nuevo paquete de medidas para una afrontar un nuevo tipo de crisis económica. Aun así, este argumento tampoco resulta del todo convincente para los detractores.

“España es el país que en su mercado laboral ha sufrido el mayor golpe de todos los países europeos y muchas de las ocupaciones afectadas son actividades con salarios bajos”, incide Jansen. “Además, en el resto de los países no han existido unas subidas acumuladas del SMI en los últimos años como en España. No es nada descabellada una petición por parte de los empresarios de una congelación o cuasicongelacion del SMI. En vez de insistir tanto en subirlo este año, sería más importante que, tanto el Gobierno como los interlocutores sociales, intenten llegar a un acuerdo sobre cómo llevarlo a cabo en los próximos años. Podría ser por medio de un pacto plurianual o un procedimiento que vincule la evolución del salario mínimo a la evolución del mercado laboral, que sería más apropiado”, añade Jansen.

