Al inicio de la pandemia (en febrero en China y entre marzo y abril en el resto del mundo) se produjo un shock económico histórico por los confinamientos dando lugar a una depresión muy severa, generalizada y breve.

Después, la reapertura económica y los estímulos, monetarios por parte de los bancos centrales y fiscales por el lado gubernamental, nos llevaron a una recuperación histórica (entre marzo y junio en China y entre mayo julio en el resto) de gran intensidad que se dio de manera generalizada en todos los países marcada por una amplia desigualdad por sectores.

El auge económico vivido en verano empezó a dar pronto señales de agotamiento, con la entrada del frío y la segunda oleada del coronavirus, la recesión volvió a adueñarse de las economías. Aunque esta vez la desaceleración llegó de manera más desigual, afectando en especial a los territorios que menos tenían controlada la pandemia y que se enfrentaban a la segunda ola de coronavirus.

